domingo, 7 de junio de 2015

MIRADA.


Si yo fuera premiada por tu dulce mirar,
un arcoíris se formaría en mi corazón.
Con solo una mirada de tus ojos pardos,
tornaría lo oscuro en claridad.
Si pudiera tan solo un segundo volver a observarlos,
el universo infinito seria parte de mí.
Un sueño mágico se apodera!
Tus ojos me miran
y el tiempo se detiene junto a mí.
Todo permanece igual que el último día que te fuiste lejos.
Tu mirada se pierde en el tiempo que no retrocede.
Mi mano te trata de alcanzar y no lo logra,
mi cuerpo se estira cual cuerdas elásticas y no te logran rozar.
Un día de junio te fuiste de mi lado,
recuerdo antes de marcharte, amor regreso pronto!
Nunca lo hiciste...
Que ingenuos fuimos en aquel momento!
Nos quedamos esperando sin imaginar que el destino nos tenía reservado una total separación.
Los días se tornaron largos,
los años, siglos.
Nunca regresaste.
En la distancia aun cierro los ojos y encuentro tus ojos pardos observándome,
nunca me abandonan.
En la noche oscura me ayudan a encontrar la claridad.
En un rincón de mi corazón,
llevo tu nombre grabado con hilos de dorados.
Ya no te espero!
Un vacío infinito nos separa para siempre.
Me acompañan los recuerdos que juntos vivimos,
Y tus ojos pardos de dulce mirar.

sábado, 6 de junio de 2015

HISTORIAS DE AMOR.

Cuentan los viejos cuentos,
que un hombre en el camino una semilla encontró,

en tierra firme en una maceta plantó,
y con esmero la cuidó.
El rocío mañanero y los primeros rayos del sol,
daban la bienvenida
a la semilla que ya germinó.
Brotaba sana y fuerte
extendiendo sus raíces en la tierra húmeda
que en su hogar convirtió.
Pasaron los días y de la tierra brotó
un botón rojo como la sangre,
con gotas de rocío y tallo esbelto
que a todos asombró.
Un tulipán de terciopelo rojo,
como gallardo caballero
adornaba la ventana
en aquel balcón de su habitación.
Una mañana de mayo, después de una fuerte lluvia,
una mariposa multicolor con sus alas mojadas,
sobre el tulipán descansó.
La débil mariposa ya sin fuerzas,
no puede volar.
Sus alas, cual mágico arcoíris,
mojadas y maltratadas están.
La imagen que formaban,
era el perfecto cuadro
soñado por un pintor.
De fondo el cielo terminaba el efecto mágico de este dúo,
entre el joven tulipán
y la mariposa multicolor.
El tulipán, ante tanta belleza
confiesa su amor.
Pobre tulipán, es tan joven...
No sabe que las mariposas van de flor en flor.
Remonta la mariposa el vuelo,
sus alas ya secas a lejanos lugares la llevarán.
Se despide del tulipán
y le agradece por dejarla entre sus pétalos descansar.
Se aleja su amor. No volverá...
Sus raíces comienzan a secarse.
El amor no correspondido las han dañado
y no se pueden recuperar.
El sol su amigo, y las gotas de rocío cuidan de su amigo,
el triste tulipán.
Por más que lo intentan no logran hacerle mejorar.
Pobre tulipán. Por la belleza te dejaste llevar.
Su esbelta figura no la tendrá más,
su tallo desplomado está.
Sus pétalos de terciopelo dejaron de brillar.
Se desprenden uno a uno
y en el piso ya están.
Pobre tulipán. Herido de muerte está.
Sopla un fuerte viento,
 
se escucha un leve aletear.
Para su sorpresa,
su amor ha regresado
y reposa sobre el tulipán.
La magia del amor reviven sus raíces
y en la mañana,
un rayo de sol los viene a saludar.
No temas bello tulipán,
todas las noches sobre tus pétalos descansaré.
Juntos despertaremos al amanecer.
Mi preciosa mariposa.
Mi tulipán encantado,
la fragancia de tu aroma,
ya forma parte de mí.
Mi bello tulipán,
sin ti la vida
no tiene sentido para mí.
Espérame. Muy pronto, regresaré...


viernes, 5 de junio de 2015

ROMANCE ORIENTAL.


En un día de verano en la zona de Oriente, un joven viajero se hizo dueño de un Ingenio de azúcar de caña. En él convivían en un barracón hombres, mujeres y niños esclavos, traídos desde África.
Y como animales eran tratados por el mayoral. Cimarrón llamaban al que se atrevía a escapar o desafiarlo. Con su fusta en mano, se oía el silbar del látigo en el aire y el sonido al caer rompiendo la piel del que había escapado y amarrado a un tronco lacerando su piel, castigándolo sin cesar.
El antiguo amo del Ingenio, disfrutaba del horrible castigo desde su portal. De tanto beber y derrochar su dinero, las arcas vacías no lo hicieron durar. El Ingenio vendió y en las manos del joven viajero terminó.
Se escuchan los cantos desde el barracón. Con lenguaje extranjero de su tierra amada, despiden al malvado amo que no verán nunca más.
Todos se preguntan: Cuál es nuestro destino, seguiremos igual? De sus ojos se escapan las lágrimas pero la esperanza no perderán.
Pasan los días. El joven recorre con paso seguro todo el lugar y sus ojos se horrorizan con tanta maldad. La tierra cubierta de sangre aún está, grilletes a cada paso, el corazón al joven le duele de tanto pesar.
En tan solo unas horas, todo comienza a cambiar. Lo primero que hace es soltar los grilletes que aprietan los brazos y piernas lastimados de los esclavos castigados en el barracón. El mayoral ha colgado su látigo. Se marcha del Ingenio llevándose toda su maldad.
Pasan los días. Es tiempo de zafra en el Ingenio y los cantos se escuchan, pero no son de pesar. Son historias de guerreros, de su tierra, que desde pequeños sus madres les enseñaban a cantar.
Sobre un caballo pinto, el joven cabalga. Su figura es gallarda y su trote leve parece en el viento flotar.
Entre el cañaveral a una estatuilla de ébano, por un descuido de su caballo casi derriba en su trotar. Sus miradas se cruzan. Dónde estaba esta Diosa oculta. Su piel es mulata y sus ojos dos esmeraldas que brillan en la oscuridad.
Cupido, travieso, ha flechado con su arco los dos corazones y los hace palpitar.
Cupido travieso. En qué aventura magnífica me haces entrar?.
- Mi bella mulata, me podrás amar?, pregunta a la joven.
Ella sorprendida baja la mirada. De sus ojos esmeraldas las lagrimas brotan, no se sabe si de dicha o de pesar.
- Mi joven amada, no derrames las lágrimas, que son como joyas preciosas para mí.
Desde el barracón se escucha una historia. En Ella se narra que una princesa de ojos esmeraldas fue arrebatada de los brazos de su joven guerrero.
Junto a ella reinaría en su tribu. A sus pies, por defenderla del invasor, su cuerpo se derribó herido de muerte. Su amante suspiraba un último adiós.
- Adiós mi princesa, mi joya preciosa.
Pobre joven de corazón herido. Estás enamorado de la bella princesa. Pasan los días y no tienes una respuesta.
Todas las mañanas, al despertar la joven, entre su cabello encuentra una flor de mariposa aun con el rocío de la noche y su perfume embriagador, En su corazón joven viejas heridas se van curando ya. El bálsamo mágico del amor rompe los recuerdos horribles que ha vivido ya. El amor ha derribado la pared que envolvía su corazón.
Sus ojos esmeraldas se fijan en el joven. Desprende del cabello la flor ya desvanecida sin gotas de rocío como símbolo de su amor.
A la sombra de un palmar intercambian frases, besos y se prometen amor eterno. El calor continúa. Una suave brisa suaviza el lugar y dos cuerpos se entrelazan para uno formar.
Las lagrimas y lamentos no se escuchan más. Sólo se escuchan canciones en la noche. El látigo colgado estará!
En la noche estrellada desde su portal sus besos intercambian y los ojos esmeraldas brillando están en la oscuridad.
- Ya eres mi princesa oriental. Yo seré tu esclavo que castigarás cada día con besos llenos de Amor. Los grilletes en mi cuerpo  son tus abrazos cálidos. Tu cuerpo junto al mío,
es el látigo que lacera mi piel.
De esta forma un joven dueño de un Ingenio se convirtió en esclavo del amor. Una esclava se convirtió en la dulce princesa de ojos esmeralda, que en la oscuridad con su fuerte brillar me despierta en la noche y mi cuerpo hace vibrar.

jueves, 4 de junio de 2015

VIDA.


Vida...
En un escenario, se descorren las cortinas...
Qué ves?
Un vacío infinito! Una multitud! Una bailarina! Un mago que de un Sombrero hace maravillas sorprendiendo a todos sacando un conejo, un pañuelo rojo, un ramo de flores brindando a todos un momento feliz...
Qué logras ver tú?
El paso del tiempo, las horas pasar. Arrugas en tus ojos, tu cuerpo cansado de tanto caminar.
Si buscaras un concepto de la felicidad, tendrías respuesta con solo un momento pensar.
Yo podría intentar un concepto aunque inconcluso narrar.
Felicidad. Se encuentra desde el momento en que has nacido ya.
Con tus gorgojeos, tu mirada perdida, tus dedos diminutos que nada pueden atrapar.
Los padres nos miran. Comienzan a buscar los rasgos distintivos que les son familiares.
Dicen palabras sabias que la felicidad no existe. Solo momentos de felicidad.
En parte es cierto, los momentos siempre se guardan en una urna de cristal.
Pobre criatura que en tu pasar por la vida no guardes los tesoros que esta te brinda en pequeños momentos que sin darnos cuenta pasan fugaz.
Una semilla sembrada verla germinar. Un aire fresco despeinar nuestro pelo. Un rayo de sol que penetra por una rendija de la habitación. El olor de la tierra cuando una lluvia fresca la moja. Un trueno que retumba a lo lejos como un cañón.
La melodía de un violín que se escucha a lo lejos, tocada por las manos de un duende de la música que nos hace agradecer que la vida es bella y que todo a su alrededor es una maravilla de la creación.

No podría terminar de definir el concepto de vida puesto que es infinito...
Qué esperas?
Vive, sueña, respira ese momento que se te ha permitido disfrutar.
Esperemos mañana poder despertar, observar todo a nuestro alrededor y comenzar a andar. Aprender de cada momento la lectura que nos dejó. Curar las heridas que viejas historias nos dejó.
Perdonar y continuar estrechando la mano que se nos extiende borrando rencores pasados, que no significan nada en el presente de nuestro andar.
Resumiendo. Diría que la vida sin amor no tiene sentido para mí.
Si este concepto te ha servido de algo, no esperes más. Comienza desde ahora, no te demores más
Mañana será otro día. Vive el día a día. Recuerda siempre que no hay que olvidar.
Un toque de amor para endulzar este rico licor que se siente en los labios y en el corazón.

UNA HISTORIA DE PORCELANA.



Aun seguía ahí  con la mirada inanimada  en torno a la vitrina que nunca se abriría. Siempre había esperado a que algún día llegara a ver el mundo de otro modo. Que sus ojos pudieran expresar  lo que ella podía sentir.
Sí, hacerlo. No significaba un atrevimiento para una simple muñeca de porcelana. Muy valiosa, según  había dicho  la marioneta  bufón.
Sí. Demasiado valiosa para dejar su cárcel de cristal que significaba lo único que había visto desde que aquel hombre de pardos y tiernos ojos la había creado. Su mayor sueño era salir de esa cárcel y que alguien la tuviera en sus brazos.
- Eres solo un adorno. - Había dicho el bufón, sacándola de su única y más adorada utopía.
- Tú también lo eres. - Había replicado la lechuza disecada que colgaba en la sala.
- Sí, así es, yo también los soy pero no pierdo el tiempo soñando en las nubes. - Dijo ya enojado el bufón por el comentario de la  lechuza.
- Hace mucho tiempo yo era libre y surcaba los cielos en la tierna noche. Sí. Libre, sin nadie. Solo el viento y mis alas. Solo con  la luna que deslumbraba mis ojos. Sí ´´Libre´´.
La lechuza siempre contaba eso, pero nunca dijo quien había interrumpido su libertad, ni quien le había quitado los ojos deslumbrados por la Luna para sustituirlos por dos chinatas de color azul profundo. Ella siempre conto como era el mundo visto desde su alma.
El bufón también lo había visto. Una noche contó contagiado de emoción que hacía muchos años él era famoso. Era una de las pocas  marionetas que había representado la primera obra de Valle-Inclán.
Esa fue su única obra y la que  más le gustó, porque aunque sus hilos lo manejaran, el sentía cómo le alegraban las risas y los aplausos de aquellas personas. Por aquel efímero momento, el sintió  lo que llaman una lluvia de emociones  alegría, sobresalto, amor y por fin, solo al final, un miedo extremo a perder aquello le hacía tan feliz.
En aquel momento creyó haber encontrado el fin de su búsqueda por la felicidad. Pero como el cachumbambé de la vida nunca se queda en un lugar, un mísero clavo envidioso le robo su futuro  de emociones:
- Sí, un mísero clavo envidioso  que me lo quitó todo. - Decía con una mirada triste y ausente.
Ambos, tanto la lechuza como el bufón habían visto el mundo, aunque sea por un periodo corto, pero ella no lo había hecho. Solo había contemplado esta habitación desde su prisión de cristal, su vitrina según decía aquel hombre:
- Estarás  segura  ahí, mi pieza más preciada. - Decía mientras la presumía ante aquellos aristócratas.
Pieza. Así la llaman. Bueno, no era para sorprenderse. Ella nunca  tuvo un nombre. Desde lo que había visto o escuchado,  los hombres solo se guiaban por el poder. Cómo lucían, que hacían o que decían de ellos. Si era así. Aunque no tuviera mucha concepción podía jurar que era de esa forma.
Pasaron muchos años en los que ya había dejado de pensar en su sueño, más bien su utopía. Después de todo, guiándonos por  el contexto de la palabra era algo imposible.
El hombre que toda una vida la había tenido encerrada yacía en su lecho de muerte. Sólo. Con la excepción de una criada joven, la única, mejor dicho que trabajaba  en la casa. Había recordado como la miraba con ojos almendrados, curiosos, pero nunca le había dicho una palabra.
Cuando el minuto de silencio llegó, más rápido de lo que sus ojos pudieran captar, díjose la última palabra de aquel hombre solo y moribundo que había pasado toda su vida sin amar a nadie más que a sí mismo.
Más que cualquier cosa sintió pena, o eso creyó. Sí. Debió haber sido eso. Pena de alguien que no conoció y pasó su vida ignorante de lo que significaba la palabra amor.
 - Gracias. - Le dijo a la criada, que aunque nunca había tenido cercanía con su señor, le cogía la mano con la más pura sinceridad que alguien podría ver.
- Gracias por no dejarme morir solo.
 Y ese fue el momento  en que aquel hombre cerró los ojos para no abrirlos nunca  más.
- El mundo es increíble. - Se repetía  la muñeca sorprendida.
Toda su vida vio a alguien codicioso que no pensaba en nadie más que en sí mismo.
- Tal vez para ellos la muerte es la única que te abre los ojos. - Se dijo.
Como aquel hombre no tenia herederos  todas las cosas de  la casa, como valiosas que eran, fueron empeñadas. Todas. Por eso nunca vio mas ni a la lechuza, ni la marioneta bufón, todos vendidas.
Excepto ella. Aquella criada la había tomado.
A pesar de ser joven, tenía una hija, Alejandra. Esa mujer  la tomo para dársela a  aquella niña de pelos oscuros y mirada tierna, tan dulce como la miel.
Cuando aquella niña la tomó en los brazos sintió misteriosamente, y para su sorpresa, un alivio. Como si en toda su existencia hubiera nacido en ese instante. Su utopía, ya no era una utopía. Era una realidad.
- Te llamarás Amada, porque se ve que necesitas amor y quiero que hasta el nombre le diga a la  gente lo mucho que te quiero. - Dijo la pequeña con una sonrisa que iluminó la habitación.
- Me puso un nombre? - Díjose - Es un buen nombre, eso quiere decir que no soy una pieza, soy querida. Y no solo querida, amada.
- El mundo se me hace tan grande, tan peculiar y extraño. Es normal cuando he pasado toda mi existencia en una vitrina. Un sueño, es un privilegio. Un privilegio en verdad. Estoy convencida de que mi vida anterior fue el camino para llegar aquí, a este momento. He aquí mi premio, mi gran verdad. Por fin mi mundo se expone a un abierto futuro. Soy Amada, porque ella dijo que quería que todos supieran lo mucho que ella me quiere. Soy una muñeca y no una pieza. - Dijo esto casi sin creerlo y por primera vez en su existencia. Sintió que sus ojos ya no eran desanimados. 

martes, 2 de junio de 2015

POEMAS.


VI
Tú tiendes a hacer de mí,
el ser más imperfecto,
perfecto.
Prometiste ser mis alas
como parte de un sueño
que jamás sería cierto.
Tú me buscaste,

como el metal más preciado
hecho solo para tu salvación.
Yo intenté ser  tu ángel,
aunque sé que no lo soy.

Palabras oscuras acercan
un corazón herido
a un abismo sin fondo.

Tus pensamientos tienen espinas,
atravesarlas siempre ha sido mi tarea,
porque soy la única que cree que en ti
existe un final feliz.


VII
Miradas vacías se exponen al horizonte,
tú no estás aquí,
ya hace tiempo que te fuiste.
Yo estoy sola,
y de tanto esperar tu regreso
mi corazón apenas guarda esperanza.
El horizonte no cambia
siempre está muy lejos,
como un imperturbable camino hacia el infinito.
Yo no me muevo,
porque por más que trate de acercarme
la distancia no desaparecerá,
y jamás a ti me dejará llegar.

VIII
Amor sin ti,
es una palabra vacía.
Amor sin  esperanza
es como una guitarra
que con el tiempo se va quedando muda
sin darse cuenta quien la toca.



IX
Miénteme.
Que aquí está la tonta para creerte.
Miente dulce boca, miente.
Hasta llenarme de llagas los oídos, miénteme.
Que aunque no lo hagas
yo seré capaz de tragar en seco y creerte.
Hasta el día en que ya no sea capaz de perdonar,
ese vicio tuyo tan hiriente.
Desde ese día, agrio amor
ya no estaré ahí,
ya no podre creerte.


X
¿Quién sabría explicar los orígenes de su pasado?
Solo por ser esclava del tiempo
tal vez he de ser condenada
a llevar de por vida la enorme cicatriz.
Una de esas de las que todos ven,
pero nadie dice nada,
y sin embargo se alejan

por lo profundo de las marcas.
Tal vez es el miedo a no conservar la calma,
A no lastimar,

a no hacer nada.
A no sentirse,

de forma que no cambie nada.
Es mejor ignorar las mancha, que pintarla.
Y que vuelva una vez más a deslucir la casa.
Sin embargo, solo por no ser parte
de las cosas tan difíciles que pasan,
es mejor dar sentido y amar a quien te ama.
Soñar, si es posible, con cosas de esas que no pasan.
Sentir y dar a luz milagros, de los que nadie paga.
Esperar a que un día llegue a ti la esperanza,
llena de luz y ternura para mostrarte lo que falta.
                                         



TORMENTA.


Tormenta  bravía,
que con fuertes vientos has pasado ya,
que Historias dejaste al pasar?


Cuentan que en el mar,
unos marineros,
navegando un velero,

no regresaron más.

Traviesa tormenta!
Tragedia has dejado detrás.

Los que navegan en el mar,
tejen sus historias

y en ellas siempre estás.

Las fuertes olas y el viento que te acompañan

son capaces,
de hacer a un barco naufragar.


Tormenta traviesa,
que crees hacerte dueña y señora del mar.
Aléjate,
deja ya de jugar.


En el cielo hermoso,
un rayo de sol se asoma ya.
Es como una espada en la oscuridad.

Su filo ilumina
y aleja la maldad.

Adiós tormenta.

No eres señora de nada,
ni nunca lo serás.

Solo en tu centro

se encuentra un hueco profundo
y mucha soledad.

Para ser reina en mi mar,
solo lo bello
se puede admirar.

Las conchas, esponjas, anemonas y las sirenas,

que en mis sueños están,
son las damas bellas

que forman parte de la corte del mar.

Aléjate tormenta,

no regreses más.
No destruyas el bello arrecife

que en el mar está.

En el conviven especies

que tus fuertes vientos, con solo tocarlos,
destruyen al pasar.

Vete. Vete lejos,

desintégrate ya.
No eres bienvenida,

ni nunca lo serás.